UPyD ha obtenido en las pasadas elecciones generales unos magníficos resultados, únicamente empañados por esa camisa de fuerza llamada Ley Electoral. En la Comunidad Valenciana podemos estar particularmente satisfechos, al haber conseguido aportar al Congreso el único diputado no perteneciente a la circunscripción de Madrid, y por haber experimentado un crecimiento de voto dificilmente imaginable hace cuatro años. Es necesario recordar los 19.000 votos obtenidos en las elecciones generales de 2008 frente a los 146.000 de hace unos días, casi 8 veces más. Además, este crecimiento ha sido uniforme en las 3 provincias, con tan sólo unas décimas de diferencia entre ellas. Nuestros resultados nos sitúan como 3ª fuerza política en las 3 capitales de provincia (que se dice pronto) y como 4ª en la Comunidad.
Todo ello nos coloca ante la necesidad de realizar un ejercicio de responsabilidad enorme. Responsabilidad frente a nuestro programa y frente a todos sus votantes. Eso significa en primer lugar dotar a nuestras propuestas programáticas de altavoces permanentes y eficaces, de forma que cada vez más, seamos capaces de llegar a amplios sectores de la población que aún tienen desdibujado el perfil de nuestro partido.
En segundo lugar, significa ser capaces de llevar a cabo una labor fecunda y minuciosa para encarnar esas propuestas en la realidad política concreta de la Comunidad Valenciana, de modo que resulte evidente que nuestro programa es capaz de responder de forma congruente tanto a las necesidades globales del país como a las específicas de nuestra comunidad. Congruencia en este caso significa demostrar que, tal como decía Toni Cantó, lo que es bueno para España es bueno para la C.V., y que, de manera inexcusable, en sentido contrario debe serlo también.
Y en tercer lugar, ello significa apostar decididamente por sumar voluntades y recursos en esas tareas. Demasiado sabemos el enorme esfuerzo personal que significa en ocasiones el compromiso, como para enquistarnos en actividades de pequeño círculo que dificulten o imposibiliten el aporte de cualquier afiliado y de cualquier simpatizante que cabalmente pueda ayudar a cumplimentar las dos condiciones anteriores.
Juntos podemos.










